Diabetes y la canela




En rama o molida la canela se caracteriza por su aroma agradable y penetrante así como por su intenso sabor entre dulce y amargo. Se comercializa desde hace cientos de años como aromatizante para dulces y postres aunque también se puede añadir a otros platos. Pero desde mucho antes distintas tradiciones médicas -especialmente la china- le atribuyen propiedades para aliviar la fiebre, mejorar la circulación de la sangre o evitar las náuseas. Hoy se ha comprobado que es antibacteriana, antiinflamatoria, antioxidante y útil en el tratamiento de distintas dolencias respiratorias, facilita la digestión y hace disminuir los niveles de azúcar en sangre además de activar los receptores de la insulina en personas aquejadas por la diabetes tipo II. Mucho más, pues, que una simple especia.

La canela es una de las especias sobre las que se tiene información desde hace más tiempo de lo que se desprende que siempre se la ha tenido en alta consideración. Los tratados de Botánica chinos –que datan de 2.500 años antes de Cristo- ya la mencionaban y a través de ellos se sabe que se le daba más valor incluso que al oro. Por otro lado, los libros bíblicos del Éxodo y de los Proverbios también la citan como una de las especias más importantes y los sacerdotes egipcios la utilizaban para embalsamar los cadáveres y para realizar diferentes rituales. También los sacerdotes de la antigua Arabia empleaban canela en sus ceremonias y ofrendas religiosas y griegos y romanos la reservaban para aromatizar vinos y manjares y para vestir sus calles en los grandes eventos. Cuando Marco Polo la descubrió en uno de sus viajes por las Indias la consideró tan valiosa que decidió mantenerla oculta con el fin de proteger el monopolio de Venecia en el comercio de esta exquisitez oriental. Y así fue hasta que en el siglo XVI los portugueses conquistaron Ceilán y se adjudicaron el monopolio de su comercio. Más tarde el mercado de la canela pasaría a manos holandesas que serían las que extendieron su consumo por toda Europa y el mundo conocido hasta el punto de que hoy resultaría extraño no encontrarla en las cocinas de miles de millones de hogares en cualquier rincón del planeta.
Y es que a su inestimable capacidad para hacer más agradables y apetitosos muchos platos –incluidos arroces, carnes, bebidas, postres, etc.- hay que sumar sus cada vez más contrastadas propiedades medicinales para mejorar las digestiones, aliviar las dolencias respiratorias, combatir las infecciones, mejorar la circulación sanguínea y facilitar la recuperación tras una convalecencia además de ayudarnos a mantener la buena salud, en general. Además, en el caso concreto de las personas que sufren diabetes tipo II las pruebas de laboratorio indican que la ingesta de cantidades mínimas de esta especia reducen de forma importante los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en sangre además de activar los receptores de la insulina. Huelga decir que lo hace de forma natural, segura y sin efectos adversos. Otro “alimento-medicina” pues que añadir a una ya extensa lista.

IMPORTANTES AGENTES ANTIOXIDANTES

La canela se extrae del canelo o “árbol de la canela” que se cultiva en Sri Lanka, el sur de la India, China, Birmania e Indonesia así como en las islas Seychelles, Madagascar y Brasil, lugares de clima cálido y húmedo. Existen más de cien variedades pero la más apreciada por sus propiedades tanto culinarias como terapéuticas es la Cinnamorum verum o Cinnamorum zeylanicum procedente de Sri Lanka, el antiguo Ceilán (de ahí su nombre científico). En concreto, lo que conocemos como canela es la capa interna de la corteza del canelo y se obtiene separando la corteza del tronco, eliminando la capa externa y enrollando la interna en pequeños tubos (ramas de canela) que se dejan secar y se comercializan tan cual o en polvo.
Por lo que respecta a su composición la canela contiene aceite esencial (rico en benzalhehido, eugenol, farnesol, gamma-terpineol, geraniol, isoeugeneol, cariofileno ycineol), terpenos (alfa-pineno, alfa-terpineno, alfa-ylangeno, beta-pineno, limoneno y linalol), mucílagos, cumarinas, taninos, alcanfor, furfural, fibra, sacarosa, vitaminas A, B1, B3 y C, ácido palmítico, ácido p-cumérico y minerales como boro, calcio, cloro, cobalto, cobre, cromo, estroncio, fósforo, hierro, magnesio, níquel, potasio, sodio, yodo y zinc. Además es rica en proantocianidinas, un tipo de flavonoide antioxidante –también presente en los arándanos, por ejemplo- al que se le reconocen sus propiedades para mantener la salud y el correcto funcionamiento del tracto urinario, para combatir las infecciones de orina y para actuar de forma similar a la insulina, como veremos más adelante. Es más, en el 2006 investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) comprobaron que la canela –y otras seis especias (anís, menta, jengibre, regaliz, nuez moscada y vainilla)- es uno de los alimentos con mayor capacidad antioxidante por su elevada concentración en compuestos fenólicos.
Pues bien, serían todos estos componentes los que concederían a la canela las propiedades que ya hemos mencionado brevemente y que analizamos ahora de forma más extensa.

DIGESTIVA, ANTIBACTERIANA, VASODILATADORA, AFRODISÍACA...

El uso de la canela como remedio terapéutico se remonta a varios cientos de años antes de nuestra era y se tiene constancia de que han sido varias las tradiciones medicinales que la han incluido en su farmacopea. Una de ellas es la china de la que ya hemos mencionado que empleaba esta especia para bajar la fiebre, favorecer la circulación sanguínea o evitar las náuseas. Pues bien, desde entonces se ha venido profundizando en el estudio de sus propiedades para aliviar o tratar otras dolencias y gracias a ello se sabe que esta especia:

-Facilita las digestiones.

La canela contiene aceites esenciales que estimulan la salivación y la producción de jugos gástricos lo que facilita la disgregación de los alimentos y, por tanto, su digestión. De esta forma favorece el correcto funcionamiento del aparato digestivo y previene y combate las posibles consecuencias de una mala digestión o de una comida muy pesada (flatulencia, meteorismo, hinchazón del vientre, acidez estomacal, etc.). Además es especialmente apreciada por su capacidad para estimular el apetito en casos de inapetencia, por sus propiedades antivomitivas y porque combate el hipo.

-Alivia las dolencias respiratorias.

Por sus probadas propiedades antiinflamatorias, antibacterianas, antitusivas y expectorantes se la considera muy útil en el tratamiento de patologías respiratorias comunes como el catarro, el resfriado, la bronquitis, etc. En este sentido parte de su éxito radica en su capacidad para elevar la temperatura corporal y estimular la sudoración lo que resulta adecuado para aliviar dichas dolencias. Resulta asimismo muy útil para calmar los ataques de tos.

-Favorece la circulación sanguínea.

Así se recogía ya en los antiguos tratados de la Medicina Tradicional China. Al parecer esta cualidad se debería a sus propiedades antiagregantes, antiescleróticas y antitrombóticas por lo que los médicos chinos han venido empleando la canela para tratar anomalías físicas relacionadas con la mala circulación de la sangre. A este respecto está muy documentado su uso para tratar la mala circulación periférica en los dedos de manos y pies ya que no sólo mejora la circulación sino que consigue elevar la temperatura del cuerpo lo cual supone un alivio para las personas que sufren de los dedos en las estaciones frías.

-Ayuda a mantener la salud dental.

La canela elimina las bacterias y otros microorganismos que provocan las caries, las enfermedades de las encías o el mal aliento, por citar sólo algunas de las dolencias que ayuda a combatir. De ahí que esta especia se incluya en la composición de numerosos productos relacionados con la higiene de la boca (pastas dentífricas, enjuagues bucales, etc.)

-Es un buen aliado para la mujer.

Se ha comprobado que la canela ayuda a regular el ciclo menstrual, estimula el útero favoreciendo la salida del flujo de la menstruación y alivia el dolor en casos de menstruaciones difíciles. En algunos países se recomienda a las embarazadas que la tomen unos días antes de la fecha prevista del parto porque, por su ya mencionada capacidad para estimular los movimientos del útero, facilita el alumbramiento. Eso sí, por estos mismos motivos la canela está contraindicada durante la gestación ya que podría llegar a provocar abortos en mujeres predispuestas.

-Es un eficaz antifúngico.

Además de sus propiedades como antibacteriano la canela destaca por su capacidad para inhibir el crecimiento de hongos, en especial los del género aspergillus y la cándida albicans.
A la canela también se le reconocen otras propiedades:

-Tiene un ligero efecto astringente.
-Facilita la recuperación tras una convalecencia.
-Se le atribuyen poderes afrodisíacos y capacidad para aumentar la libido.
-Es un calmante y relajante natural que ayuda a inducir el sueño.
-Por sus propiedades antioxidantes ayuda a mejor conservación del organismo en general.
-Al favorecer la circulación sanguínea estimula también la desintoxicación del organismo.
Cabe añadir que en los últimos años la investigación sobre la canela se ha centrado en evaluar sus posibilidades terapéuticas para el tratamiento de la diabetes tipo II. Y adelantamos que, a tenor de los resultados, no parece descabellado pensar que esta especia podría llegar a suponer una inestimable ayuda para los que sufren esta dolencia. Se lo explicamos.

CANELA Y DIABETES TIPO II

Hace algo menos de cinco años investigadores del Departamento de Nutrición Humana del Servicio de Investigación Agrícola de Beltsville en Maryland (EEUU) dirigidos por Richard Anderson, en colaboración con otros científicos de la Universidad Agrícola NWFP de Peshawar (Pakistán) cuyo responsable es Alam Khan llevaron a cabo un estudio según el cual la ingesta de canela ayudaría a reducir los niveles en sangre de azúcar, colesterol y triglicéridos de personas afectadas por diabetes tipo II (la que generalmente se desarrolla con la edad y consiste en que el organismo no es capaz de asimilar la insulina generada por el hígado). Para llevar a cabo este trabajo reunieron a un grupo de sesenta voluntarios –ninguno de los cuales tomaba insulina- y los dividieron al azar en seis grupos de diez personas cada uno. Al primero se le administró un gramo de canela al día en forma de cápsulas después de la comida; al segundo tres gramos diarios; al tercero seis gramos al día y a los grupos cuatro, cinco y seis se les suministró uno, tres y seis gramos de un placebo. Bueno, pues a los cuarenta días se observó una reducción de entre un 18 y un 29% en los niveles de glucosa en sangre de los tres grupos de diabéticos así como un descenso en sus niveles de colesterol (entre el 10 y el 25%) y triglicéridos (entre un 20 y un 30%) que no se dio en ninguno de los grupos de control. Además constataron que los parámetros volvían a aumentar cuando se suspendió la ingesta diaria de canela aunque se seguían manteniendo en niveles inferiores a los iniciales. Sus conclusiones -publicadas en la revista Diabetes Care- no dejan lugar a dudas: los ingredientes activos de la canela –incluso en dosis de un gramo diario- imitan a la insulina, activan sus receptores (bloqueados o insuficientemente activos en esta patología) y actúan en sinergia con ella en las células. Por otro lado, su efecto sobre los lípidos sería una consecuencia de su actividad sobre el azúcar.
Trabajos posteriores llevados a cabo por este mismo equipo investigador –que reconoció que eran necesarios más estudios antes de afirmar que la canela es útil en el tratamiento de la diabetes tipo II- revelaron que la reducción de los valores de azúcar en sangre y la activación de los receptores de la insulina en las células se deben al polifenol hidrosoluble methylhydroxy-chalzone-polymer (MHCP) que se encuentra de forma natural en la canela y que parece producir sinergia con la insulina y mejorar la sensibilidad de dicha hormona. Cabe mencionar que Anderson llevaría a cabo otras investigaciones que demostraron la capacidad de la canela para inhibir la inflamación y, por tanto, para coadyuvar en el tratamiento de diversas dolencias. “Como agente antiinflamatorio –explicaría el químico estadounidense- la canela puede ser útil para prevenir o mitigar la artritis y la enfermedad cardiovascular. Asimismo, según avanza el conocimiento acerca de la relación entre la inflamación y la función de la insulina en la enfermedad de Alzheimer, puede que la acción de la canela para bloquear la inflamación y aumentar la función de la insulina constituya una alternativa en la lucha contra esta enfermedad”.
En la actualidad el equipo de Anderson estudia las implicaciones bioquímicas de la canela en la mejora del funcionamiento insulínico en mujeres con el síndrome de ovario poliquístico, en pacientes con diabetes tipo II y síndrome metabólico prediabético y en personas obesas.
Más recientemente un trabajo con ratones diabéticos llevado a cabo por la Universidad de California y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos en colaboración con el Instituto de Investigación en Diabetes Sansum concluyó que “esta especia tiene un componente bioactivo llamado proantocianidina que tiene una actividad similar a la insulina en las células adiposas y puede potenciar su actividad”. Una vez más un componente de la canela se revela pues útil para tratarla.
Y si bien es cierto que algunos grupos de científicos han llevado a cabo estudios similares que no han logrado reproducir lo conseguido por los investigadores estadounidenses y pakistaníes –algo que se puede deber, como reconocen los propios expertos que no obtuvieron los resultados buscados a haber utilizado diferentes variedades de canela o a que los pacientes estuvieran tomando diversos fármacos para la diabetes- también lo es que otros trabajos respaldan aquellos hallazgos iniciales respecto a las propiedades de la canela para tratar este tipo concreto de diabetes. Por ejemplo, en el 2006 se publicaron en el European Journal of Clinical Investigation los resultados de una investigación según la cual un suplemento diario de un extracto acuoso de canela mejoraría en un 10% los niveles de glucosa de personas aquejadas de esta dolencia. En ese estudio, dirigido por B. Mang en la Universidad de Hannover (Alemania), 79 diabéticos –que no tomaban insulina- se distribuyeron aleatoriamente en grupos a los que se suministró o bien tres cápsulas diarias de 112 mg de canela cada una (lo que equivale a 1 gramo de esta especia) o bien un placebo de aspecto similar. Pues bien, tras cuatro meses los investigadores comprobaron que en el grupo que había tomado el extracto de canela los niveles de glucosa en ayunas eran un 10,3% inferiores mientras que en los de los que tomaron el placebo no hubo cambios. Eso sí, en este experimento no se observaron modificaciones de los niveles lípidos algo que, según los expertos, se debe a que “la mejora experimentada en las concentraciones de glucosa no ha sido suficiente para inducir dicho cambio”.
También se han estudiado los efectos de la canela para controlar los niveles de azúcar en suero sobre personas sanas. Así, investigadores del Hospital Universitario de Malmö (Suecia), dirigidos por la doctora Joanna Hlebowicz, descubrieron –y publicaron los resultados en la revista American Journal of Clinical Nutrition- que la adición de algo más de una cucharada de canela a un tazón de arroz con leche reducía la subida de azúcar en sangre posterior a su ingesta en un grupo de catorce voluntarios sanos. Los niveles de azúcar de estas personas se midieron antes y después de comer un tazón de este postre y tras ingerirlo con y sin canela. “Los análisis de sangre tras la ingesta realizados repetidamente durante dos horas –explica en las Conclusiones la doctora Hlebowicz-mostraron que los niveles de azúcar en sangre de los voluntarios se incrementaban mucho menos cuando tomaban el postre con canela. Una explicación para este efecto parece ser que la canela reduce la velocidad con la que los alimentos pasan del estómago al intestino”. De hecho, utilizando escáneres de ultrasonidos los investigadores suecos comprobaron que los voluntarios presentaban una velocidad de “vaciado gástrico” más lenta cuando tomaban el arroz con leche con canela. Eso sí, estos mismos expertos no observaron los mismos efectos beneficiosos de la canela cuando el objeto de estudio fueron diabéticos tipo I por lo que concluyen que“todavía es necesario realizar más estudios específicos con personas con diabetes” pero estas primeras investigaciones arrojan resultados que los propios científicos consideran esperanzadores. No en vano se ha constatado que algunos compuestos de la canela no sólo imitan a la insulina sino que actúan sinérgicamente con ella y activan los receptores de dicha hormona. Y sin provocar efectos secundarios lo cual supone ya un avance con respecto a los antidiabéticos orales sintéticos. Eso sí, ninguno de los investigadores mencionados recomienda comer dulces con canela sino añadirla a alimentos como el café, el té, los zumos, los cereales, las frutas, etc. Ahora bien, para obtener niveles terapéuticos es necesario ingerirla a diario –durante o después de las comidas- en dosis suficientes: un gramo diario (lo que equivale a una cucharadita de café).
Debemos decir, para terminar, que deberán evitar tomar canela los menores de 2 años, las mujeres embarazadas y quienes padecen úlcera péptica gastroduodenal. Y una última recomendación: guarde siempre la canela –si es de la variedad zeylanicum, mejor- en un recipiente hermético y al abrigo de la luz y la humedad. Conservará así durante más tiempo su inconfundible aroma y sus incontestables propiedades.


Propiedades

Diferentes estudios y pruebas clínicas han determinado que la canela tiene propiedades como...
...afrodisíaco.
...analgésico.
...antiácido.
...antiagregante.
...antibacteriano.
...antiesclerótico.
...antifúngico.
...antiinflamatorio.
...antioxidante.
...antitrombótico.
...antitusivo.
...antivomitivo.
...aromático.
...astringente.
...carminativo.
...cicatrizante.
...emenagogo.
...estimulante.
...expectorante.
...hipocolesterolemiante.
...relajante.
...sudorífico.
...tónico digestivo.
...vasodilatador.

Indicaciones

La canela se emplea con éxito para prevenir o tratar:
-Acidez estomacal.
-Anginas.
-Bronquitis.
-Candidiasis.
-Diabetes tipo II.
-Diarrea.
-Dispepsia.
-Dolor de estómago.
-Falta de apetito.
-Faringitis.
-Flatulencia.
-Hinchazón del vientre.
-Hipo.
-Inapetencia sexual.
-Incontinencia nocturna.
-Indigestiones.
-Infección de orina.
-Infecciones en general.
-Laringitis.
-Mal aliento.
-Mala circulación periférica.
-Náuseas.
-Problemas dentales.
-Procesos febriles.
-Resfriados.
-Tos.
-Úlceras de boca.
-Vómitos.
-Vulvovaginitis.

Además se está investigando actualmente su eficacia en el tratamiento de otras dolencias como el ovario poliquístico o la obesidad y se cree que podría resultar útil en casos de artritis, problemas cardiovasculares y Alzheimer.