Que nos indica el pH



QUÉ ES EL PH Y POR QUE NOS SIRVE COMO REFERENTE DE NUESTRA SALUD

Cuando nosotros nacemos, el PH de nuestro cuerpo es alcalino pero la medida que nuestro cuerpo adquiere más edad, vamos quedando más ácidos. Este mantenimiento de la alcalinidad de nuestro cuerpo es lo que nos asegura de tener una vida saludable por mucho tiempo. Antiguamente la alimentación era mucho más alcalina que hoy en día, por esto las enfermedades discapacitantes eran mucho menor.
La enciclopedia nos informa que la “acidosis metabólica es uno de los trastornos del equilibrio ácido-base, que se caracteriza por un incremento de la acidez en el plasma sanguíneo”. Esta manifestación provoca variados trastornos en el organismo, y es uno de los mejores indicadores de la salud o su variable, la enfermedad en un individuo.
La acidificación surge de un desequilibrio en el organismo humano, de su grado de alcalinidad o de acidez de la sangre. Dicho valor se calcula mediante el PH. El PH es una medida que se utiliza para marcar la alcalinidad o la acidez de una solución. Se trata del Potencial de Hidrógeno y puede tener valores como los siguientes:
-PH de 0 a 6.9 es propio de un ácido
-PH entre 7 y 14 es propio de una base.
-Un PH 7 es neutro.
El PH de nuestro organismo oscila entre el medio ácido que predomina en el estómago, o el de la saliva que es mucho más básico. El que nos interesa como indicador de salud es el de la sangre que presenta un valor constante de 7.4.
El valor de 7.4 en el PH de nuestro organismo, es uno de los indicadores de salud, y sin embargo, cada vez es más complicado conseguir este óptimo equilibrio, una alimentación acidificante y un estilo de vida con demasiado estrés, abren la puerta a una respuesta acidificante y por consiguiente al desequilibrio en nuestro bien ajustado sistema orgánico.
Los datos son escalofriantes, diversos estudios indican que más de un 80% de la población de las ciudades y países industrializados presentan alteraciones en su equilibrio ácido-básico, causando muchos de los síntomas que afligen a la población actual. Muchos de esos síntomas son tan cotidianos que ya los tomamos como habituales:
-falta de energía
-agotamiento, astenia
-dificultad para la concentración
-irritabilidad
-cansancio
-caída de cabello, uñas.
-dolor articular
-infecciones recurrentes
-alergias
-malestar general y poca capacidad de recuperación en el sistema inmune.
Síntomas conocidos por todos, y que denominamos estrés sin indagar demasiado en las causas fisiológicas que nos llevan a este desequilibrio.
La solución pasa por regular los hábitos alimenticios y los hábitos saludables. Un exceso de alientos acidificantes, como el azúcar, el exceso de alimentos carnívoros, y el alcohol, serían algunos de los causantes, pero también la nicotina, cafeína y dietas desequilibradas.
Uno de los factores más importantes para la acidificación son el estrés, el desequilibrio emocional, la falta de actividad física y la contaminación ambiental.
Sin olvidar, por supuesto el abuso de medicamentos, y una alimentación con carencia de vitaminas y oligoelementos.
Por lo general contra más proteína tiene un alimento más ácidos se producen para procesarlo, lo mismo ocurre con la alimentación procesada, precocinada y llena de aditivos que resultan difíciles de equilibrar en nuestro organismo.
La buena noticia es que podemos regular este exceso con métodos saludables de vida, decantarse por una alimentación adecuada, sin azúcares refinados, tomando equilibradamente todos los nutrientes a poder ser integrales y ecológicos. Así como practicar diariamente la respiración profunda y un ejercicio suave como pasear, pueden compensar la balanza hacia la recuperación de nuestra salud.
Algunos consejos de alimentación equilibrada podrían ser:
-Consumir más pescado que carnes, en nuestra dieta habitual.
-Cereales integrales y sin gluten como trigo sarraceno, quinoa y amaranto, mejor que la harina y el trigo refinado.
-Integrar en la dieta frutos secos crudos y semillas como alimentos habituales.
-Emplear aceites vegetales de calidad, el excelente aceite de oliva extra de primera presión en frio.
-No abusar de carnes.
-Disminuir el consumo de lácteos y azúcares y remplazarlos por melazas y miel, y por leches vegetales.
-Incorporar semanalmente las legumbres.
-Beber líquidos, al menos dos litros al día.
La recuperación de nuestra energía y de nuestra salud pasan por regular el PH, y activar los mecanismos de respuesta de nuestro propio organismo, para que podamos vivir mejor, y recuperar la salud, que no es ausencia de enfermedad, sino el equilibrio de nuestro organismo que nos permite disfrutar de una vida intensa y en perfecta armonía.