Principios terapeúticos del aloe vera

Por su contenido, el aloe ha sido definida como una planta adaptógena, es decir, capaz de restablecer el normal equilibrio del organismo. El secreto de poder curativo está en el vigoroso efecto que producen sus principios activos al interactuar. Entre sus muchas propiedades cabe destacar las siguientes:

Analgésica: Sus principios activos tienen una notable capacidad de penetración hasta la capa basal de la piel, inhibiendo y bloqueando las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor) e interrumpiendo en gran medida la conducción de los impulsos nerviosos que provocan el dolor. Este efecto se ve coadyuvado por su

contenido en ácido acetil salicílico y su acción antiinflamatoria.

Antiinflamatoria: Tiene una acción similar a la de los esteroides, desinflama los tejidos y procura un efecto calmante, como la cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta. Por eso es útil en problemas como artritis, lesiones, golpes, picaduras de insectos, etc.

Coagulante: Gracias a su contenido en calcio, potasio y celulosa, el aloe vera provoca en las lesiones la formación de una red de fibras que aseguran las plaquetas de la sangre, facilitando y acelerando tanto la coagulación como la cicatrización.

Queratolítico (cicatrizante): Hace que la piel dañada dé lugar a un tejido de células nuevas, acelerando hasta 8 veces la curación de heridas por su capacidad para descamar las células muertas de la piel y producir rápidamente el recambio epidérmico.

Antibiótico: Su capacidad bacterioestática, bactericida y fungicida (antiviral), elimina un amplio espectro de bacterias.

Regenerador celular: Posee una hormona que acelera la formación y el crecimiento de células nuevas.

Energético y nutritivo: El aloe vera contiene 19 aminoácidos esenciales, necesarios para la formación y estructuración de las proteínas, que son la base de las células y tejidos, y también las principales vitaminas y minerales, todos elementos indispensables para el metabolismo y actividad celular.

Tónico y reconstituyente: En función del gran caudal de nutrientes que aporta el jugo de esta planta, puede emplearse sólo como tónico y reconstituyente, siempre que se haya eliminado cuidadosamente la aloina. Son muchas las personas que beben jugo de aloe como prevención o como desintoxicante natural. Además, al tener 8 calorías por cada 28 gramos de zumo, también resulta adecuado para aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.

Hidratante, rehidratante y cicatrizante: El aloe es un humidificador perfecto para la piel, por una parte gracias a su capacidad de trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas facilitando su total absorción; por otra parte debido a la acción de los polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo la pérdida de agua natural de la piel. Gracias a la acción de la lignina penetra profundamente en las tres capas de la piel, restituyendo los líquidos

perdidos, y reparándolos desde dentro hacia fuera en las quemaduras, fisuras, cortes, raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así, se puede utilizar como fotoprotector contra las quemaduras solares, e incluso contra este tipo de quemaduras una vez producidas. También después de la depilación evita rojeces, erupciones, granos, y cierra rápidamente los poros dilatados. El aloe permite una cicacitración más rápida y sin que se formen queloides, ya que reconstruye los tejidos, sin impedir mientras tanto, que el oxígeno llegue a la herida.

Antiulceroso: Los polisacáridos presentes en el aloe (glucosa, manosa, galactosa, acemanano?) favorecen una rápida curación de las úlceras, asimismo inhiben el crecimiento del Helicobacter Pylori, agente responsable de las úlceras gástricas.

Inmunoestimulante: Es un potente regenerador del sistema inmunológico al estimular la oncentración de interferones (celulas inmunocompetentes). Produce asimismo un aumento de los macrófagos y leucocitos y activa la acción de la fagocitosis.

Hipoglucemiante: Se ha demostrado que el aloe es un regulador de los niveles de azúcar en sangre.

Hipocolesterémico: Consumido regularmente, el jugo de aloe tiene la capacidad de reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol malo) y los triglicéridos. Tal efecto se debe a que el aloe vera esteroles vegetales emulsionan el colesterol y facilitan su eliminación del organismo. Según algunos estudios, una dosis diaria de jugo de aloe puede disminuir el nivel de colesterol en la sangre entre 12 y 14 puntos.

Antitumoral: Hay abundante literatura científica que testimonia la acción beneficiosa del aloe contra determinados tumores. En los sarcomas blandos el acemanano se ha demostrado efectivo tanto en la inhibición como en la regresión del tumor. También ha sido observado este efecto en determinado tipo de leucemias y melanomas. El fortalecimiento del sistema inmune, al que contribuye el aloe, no sólo dificulta la progresión del tumor, sino que, gracias a su poderosa acción antioxidante es un fantástico preventivo.

Antienvejecimiento: Tanto el ácido ascórbico (vitamina C), como el tocoferol (vitamina E) y el betacaroteno (provitamina A) están presentes en el aloe, todos ellos son potentes antioxidantes, es decir, neutralizadores de radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro y una larga lista de dolencias asociadas. El aloe contiene asimismo otros antioxidantes naturales tales como el cinz, selenio, cobre (minerales), y la cisteína (aminoácido no esencial).

Antiarrugas: Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras, ya que tiene una gran capacidad de aumentar la producción de células fibroblásticas, que se encuentra en la dermis y son las responsables de la formación de colágeno, además de aportarle proteínas, que mantienen la piel tersa y flexible. Al acelerarse la producción de colágeno se atenúan las arrugas existentes y se reduce la aparición de otras nuevas. Recientes investigaciones han probado

la eficacia del aloe vera como coadyuvante en los procesos regenerativos de los tejidos: anestesia e hidrata los tejidos, dilata los capilares y estimula la regeneración celular. Además es considerado un potente antioxidante pues permite que la piel mantenga siempre un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.

Homeostático: Llamamos homeostasis a la preservación del estado de salud. El aloe es conocido por su cualidad adaptógena, es decir,

tiende a procurar al organismo todo aquello que necesita para preservar el estado de salud, la homeostasis.

Hoy en día han aparecido teorías que explican el mecanismo de acción del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de todos los principios activos que lo constituyen, siendo los polisacáridos presentes en el aloe, quienes realizan la función de coordinar la acción del resto de los componentes.
Autor: Pedro Sánchez Torrente