La cura Tibetana del ajo

Por:
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1. INTRODUCCIÓN
CURA TIBETANA DEL AJO
El ajo es uno de los remedios naturales con mayor número de propiedades científicamente demostradas. Se trata de un alimento con un alto contenido nutritivo: es rico en vitaminas del grupo B, potasio, fósforo, magnesio, zinc, yodo, etc. Pero, sobre todo, posee unos componente sulfatados, como la alicina (sustancia activa de la aliina), capaces de otorgarle propiedades únicas.
2. PROPIEDADES DEL AJO
Las propiedades del ajo más destacadas y demostradas experimentalmente son las siguientes:
Hipotensor: utilizado en dosis altas, disminuye los valores de tensión.
Fluidificante de la sangre y vasodilatador: previene el padecimiento de trombosis, embolias o accidentes vasculares, mejorando el funcionamiento del sistema circulatorio.
Hipolipemiante: disminuye las concentraciones de colesterol LDL.
Antiinflamatorio: sobre todo en el caso de gastroenteritis infecciosas, infección en las vías
respiratorias y mucosas. (Contraindicado en una inflamación renal).
Estimulador del sistema inmunológico: fortalece la resistencia innata del organismo ante
el ataque de virus, bacterias y hongos. Es, por tanto, un gran antibiótico y antiséptico.
Vermífugo: facilita la eliminación o expulsión de parásitos intestinales.
Estimulador del sistema digestivo: produce un aumento de las secreciones digestivas que además otorgan al ajo la capacidad de estimular el apetito.
Diurético.
Expectorante y descongestionante: la inhalación de los aromas desprendidos por el ajo triturado posee un importante efecto en las vías respiratorias.
La mayoría de los efectos que se le atribuyen al ajo, se dan cuando este es consumido en crudo. Hay que tener en cuenta que, una vez cocido, llega a perder el 90% de su eficacia.
3. ¿QUÉ ES LA CURA TIBETANA DEL AJO?
La cura tibetana es un tratamiento de desintoxicación basado en la fórmula que desde hace siglos ha venido siendo desarrollada por monjes budistas. Consiste en el consumo controlado y dosificado de un preparado de ajo macerado. Se recomienda hacer sólo 1 vez cada 5 años.
4. ELABORACIÓN CASERA
Su elaboración precisa de los siguientes ingredientes:
 350 gr de ajos pelados y triturados.
 250 ml de aguardiente o alcohol de 70o (para uso interno).
Para su preparación, hay que dejar macerar los ajos pelados y triturados durante unos 10 días y a bajas temperaturas (refrigerador), junto al aguardiente o el alcohol de 70o. Tras la maceración el líquido hay que filtrarlo con un colador o gasa fina y conservarlo en el frigorífico (durante dos días).
El producto acaba adquiriendo un color verdoso, totalmente normal y producido por los propios principios activos del ajo.
Es imprescindible conservarlo en frío y evitar la exposición a la luz. Por este motivo se recomienda el uso de botes preferiblemente de cristal y opacos.
5. RECOMENDACIONES DE USO Y DOSIS
La administración del líquido resultante se realizará en ayunas (media hora antes de las comidas), a través de un cuentagotas y diluido preferiblemente en un vaso de agua.
Este tipo de curas solo puede realizarse una vez al año y durante un período aproximado de un mes.
Las doses están indicadas en el final de esta materia.
A partir del 13o día, se administrarán 25 gotas, tres veces al día, y hasta finalizar el frasco.
Con el fin de mejorar el efecto del tratamiento y facilitar la eliminación de toxinas, es aconsejable consumir durante este tiempo una dieta equilibrada (rica en frutas y verduras) y con un aporte hídrico suficiente (alrededor de un litro y medio de agua como mínimo).
6. BENEFICIOS DE LA CURA DEL AJO
Según la cultura tibetana y según sus manuscritos, la cura del ajo posee los siguientes beneficios:
Elimina las grasas del organismo.
Libera posibles cálculos depositados.
Mejora los estados de arteriosclerosis, disminuyendo la placa de ateroma y volviendo los vasos más flexibles.
Deshace los coágulos de sangre.
Es hipotensor.
Mejora los casos de isquemia, sinusitis, enfermedades pulmonares, alteraciones del diafragma y miocardio, dolores de cabeza, trombosis, artritis, artrosis, reumatismo, hemorroides, e incluso, disturbios de la vista o el oído.
7. CONTRAINDICACIONES E INCONVENIENTES
Tanto el consumo de ajo en dosis terapéuticas como el tratamiento depurativo está desaconsejado en los casos de:
Hemorragias traumáticas o menstruales, ya que debido a sus propiedades fluidificantes de la sangre puede impedir los procesos de coagulación.
Personas tratadas con determinados tipos de fármacos como puede ser el caso de anticoagulantes.
Inflamación renal.
Úlceras a nivel digestivo.
Gestación y lactancia. En este último caso, la eliminación de compuestos tóxicos pueden alterar el sabor y composición de la leche materna.
El consumo de ajo se ha asociado siempre al mal olor de aliento, de la transpiración, de la orina, etc. Pero, es realmente la combinación de toxinas y principios activos del ajo los que producen este olor desagradable.
En el caso de que se presenten alteraciones digestivas (dolor o ardor de estómago, reflujo, etc.) es preferible abandonar el tratamiento.
El mal olor que realmente sí puede apreciarse durante el tratamiento es totalmente pasajero, ya que solo dura el tiempo que dura el proceso de eliminación de toxinas.
Ante la presencia de una enfermedad, tratamiento farmacológico o cualquier tipo de duda, es preferible consultar previamente al médico o especialista. Si una vez comenzado el tratamiento aparecen manchas, granos, erupciones, etc., sería también recomendable una consulta profesional, aunque en la mayoría de los casos se trate de un proceso propio de la desintoxicación.